8/3/09

254 - Llamadas perdidas

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Habían sonado los teléfonos varias veces. Varias veces sonó o sonaron los teléfonos dejando paredes y rincones llenos de ecos y reverberaciones.


Quedaron registradas cuatro llamadas en el teléfono fijo, el que está en un mueble del office de la cocina, bajo una bandeja de caoba con cristal dibujado por detrás con motivos campestres, pegada con silicona, de todo a cien, a la pared y sobre la cual, algunas veces, en su borde, se aloja un bolígrafo para tomar notas. Los otros teléfonos también sonaron, llenando los rincones de la casa de ecos y reverberaciones. Todo fueron sonidos.


Siete llamadas más en el móvil, el teléfono móvil que normalmente está en el bolsillo izquierdo del pantalón, al lado del pañuelo blanco, con su inicial bordada, que sólo se usaba para limpiar las gafas… cuando llevaba gafas. ¡Qué cosas! El pañuelo sigue ahí, recordando un pasado o, tal vez, esperando un futuro. Me digo, ¿cuál es el futuro de los pañuelos?


Nadie descolgó. El primero, porque nadie había en la casa cuando sonó y sonó. El segundo… olvidado al lado del teléfono fijo, sin batería, con un cargador a su lado sin conectar a la base que normalmente tiene enchufado un tostador de pan. No podían responder por sí mismos, ninguno de los dos. Tampoco los otros. Tampoco el tostador de pan.


Al restablecer su vida normal, al terminar sus quehaceres cotidianos, que ese día habían sido especialmente duros, al llegar a su casa, se encontró con tantos y tantos esfuerzos baldíos por parte de alguien. Alguien con nombre y apellidos, alguien con cara tan conocida como lo era su número registrado en el identificador de llamadas, de cada uno de los teléfonos.

Tantas llamadas recibidas a lo largo de ese día le produjeron un gran sobresalto... y un cierto desasosiego. De ese número, de esa persona, solía recibir una llamada al año, tal vez dos, pese a la gran amistad que les unía. Llamadas con un contenido tan concreto que eran siempre previsibles. Y ahora… esa insistencia, esa persistencia…


En sus oídos resonaron todos esos ecos y reverberaciones presos en todos los rincones de la casa… ahora liberados.


Pulsó distintas teclas. Nueve pulsaciones. Llamó a su casa. Llamó al móvil. Era importante saber lo que podría suceder, o haber sucedido, si no estaba sucediendo en esos mismos instantes. No estaba en casa por lo que le dejó un aviso mientras se le devolvían ecos y reverberaciones.


No hubo respuesta. Ninguna llamada. Ningún mensaje. Nada.

Su mente no cesaba de cavilar. Pensamientos apresurados, agolpados, desordenados, dispersos, pugnado por abrirse camino entre tanto eco y reverberación. Algo habría pasado. Algo importante. Algo muy importante. Importantísimo…


Pensó en lo peor. La muerte ya había rondado con éxito a su alrededor. Siempre ronda con éxito aún cuando a veces equivoque el tiempo y el lugar. Su máquina de pensar trabajaba vertiginosamente. Abrió una lista de candidatos. Descartó otros. Al final… una sola persona. Repasó sus últimos años y todo encajaba. Tenía que ser… él.


Y pensó en ella.


¿Ella? La tenía presente y no recordaba su nombre. La había visto hacía menos de un mes y no recordaba su nombre. No recordaba.


Y al pensar en ella, pensó en su aflicción por la pérdida irreparable. Pero no recordaba su nombre.


Encendió el ordenador. Tiempo eterno el que tardó en aparecer la conexión a la red.


Favoritos – Medios de comunicación – Prensa – Diario Local – Servicios – Esquelas.


Nada de lo que había supuesto aparecía en el día de la fecha. Tecleó el día anterior. 22 esquelas. Allí estaba. Dos veces. Nombre y primer apellido coincidían (no supo nunca su segundo apellido). Estupor y desolación le apresaron. Se entremezclaron todos los sentimientos, hasta los más recónditos, de su bagaje.

No acababa de creerlo. Era demasiado joven. Volvió a leer las esquelas. Vio, en la primera, el nombre de la esposa. No lo reconocía. No era el mismo nombre que acababa de olvidar. ¿Por qué coño ese bloqueo? Ahora era, más necesario que nunca, tener la mente despejada.

Miró con más detalle. Leyó la segunda esquela. Sus compañeros de la empresa, la empresa… y todo ese etcétera.

No. No concordaba. Él no trabajaba en una industria láctea. ¿Entonces?

Ahora se sentía aliviado. Muy aliviado. No recordaba su nombre pero estaba seguro, ahora mismo, al darse cuenta de que ella no estaba viuda, que volvería a recordarlo.




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34 comentarios:

  1. Es para leer muchas veces porque existen muchos inicios, medios y fines en la historia. Espero que la memoria del amigo un dia vuelva y el pueda recordar el nombre ...

    Un beso.
    Sill

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  2. Escribí la palabra pero la he borrado...
    Maquina de pensar,si así fuera nos hariamos con un aparato para apagarla, pero gracias a Dios no es así... no nos pensamos a nosotros mismos... pero bueno, si no fuera por esto yo no estaría escribiendo después de haberte leido... en fin,que mejor menos maquinas y que todo llegue cuando tenga que llegar...
    Me gustan las reververaciones :)
    Un abrazo

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  3. ¿Y quién era más importante, él o su esposa?

    Muchas cosas estaban perdidas además de las llamadas...

    Besos

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  4. Dios Ñoco, me ha gustado mucho este post, tiene infinidad de lecturas... desde la pérdida de la comunicación a...

    Precioso...

    Besicos

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  5. Ya estoy aquí, de nuevo, llamadas perdidas, mensajes, el teléfono nos está robando bastante de nuestra independencia. Antes funcionábamos a la perfección sin tanto aparato y hoy tenemos una dependencia absoluta a ellos... ¡una lástima!

    Besos desde el jardín,

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  6. a veces es mejor no saber, es mas comodo dejarse llevar por la corriente, no ir contra ella, eso si, cada uno con su estilo y a su manera, pero no contracorriente, lo que tenga que ser será y eso amigo, no tiene expceciones.
    un abrazo.

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  7. Hola Mozo no me tardo nada en cargar (firefox) y yo veo todo negro salvo las letras , me gusta el diseño pero es arreisgado, aunqeu e suna opinion
    saludos brujos

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  8. Los nombres no se olvidan, es la memoria la que los oculta y juega al escondite con nosotros. ¿Si él no desaparece volverá el nombre? No lo creo.

    Me gustó, me gusta y me gustará...SIEMPRE.

    Escondí un beso para tí... Sólo tienes que recordar dónde.

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  9. en cierto modo me dio miedo
    es como esquizofrènico
    y esa interlìnea de comunicaciòn fallida,amnesia,tan posible hoy,verdad?
    grande ,mi mago.
    Yo no veo el blog flotando.Es negro a pantalla completa.TKM

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  10. Me gustaría poder olvidarme, el nombre, la cara, todo...como si fuera lejano. A veces la mente no nos deja intervenir...
    Un abrazo

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  11. Muy bueno el post. Me ha recordado que una vez cuando cogí el móvil después del curre y me encontré que había 10 llamadas perdidas de una persona supe que otra había muerto.

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  12. Muy interesante el juego que estableces en este relato para contarnos las tretas del subsconciente para no enfrentarnos a lo que tememos. En resumen lo importante era ella, si quedaba libre...

    Y sí, se ha convertido en algo angustioso comprobar que tenemos llamdas perdidas de una misma persona, siempre nos ponemos en lo peor.

    Besos, ñoco

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  13. Ha sido un poco agónico leerlo, me produce desasosiego, la posibilidad de olvidar. Este post, llegó en un momento peculiar delante de mis ojos!

    Un beso

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  14. Qué precioso, es lo mejor que he leído en mucho tiempo :)

    Eso sí, que más trago para leerlo, guapo...
    Un besuco (y haz el favor de no perderlo, que podría ser importante ;)).

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  15. Esclavos del teléfono acabamos siendo. Dios!!! Un abrazo.

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  16. dura entrada don Ñoco, dura entrada.

    Debería haber contestado el tostador...

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  17. Y que doloroso es recordar que no puedes recordar... cuanto!!!



    El blog estupendo.
    Bicos.

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  18. Hola estaria muy interesado en saber si el texto de la lata de "foigras" jejeje, es tuyo, en serio o de quien es por que conoce la tecnica estenopeica y me parecio muy interesante, podrías informamerme por favor??
    gracias anticipadas
    saludos brujos

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  19. Todo ello es puro desasosiego,pensamientos mezclados con recuerdos aparcados para que no duelan.Se lee culpa y duda.
    Duele mas saberla a ella con él,tener que olvidar su nombre ,que la amistad entre ellos; por lo menos es lo que me llega...aunque ya se sabe que la mente tiene profundos vericuetos.

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  20. Volví de nuevo para despedirme por lo menos con un beso; ya se sabe eso de la impaciencia.

    Besos de sol de un dia de primavera!!

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  21. Vale. No me has llamado (¿o SI?) pero q conste q no ando perdida...no. Volveré con las gafas....hay mucho q leer. jjj, de momento decirte q esto tiene algo q ver con una obra mía...espero q no copiada""" porq la estrenaré pronto...
    Un beso...q vuelvo

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  22. Me gustan textos como éste que llevan a dobles lecturas y nos permiten jugar. Un bico rico, ñoquito

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  23. Me encanta tu increíble manera de ver la vida.
    Te mando un beso.. Ñoco! :)

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  24. I would like to highlight the feeling of nervousness and uneasy when you can't contact loved people, that anxiety about something with an uncertain outcome which makes you feel extremely distressed.
    A super post.
    HHK

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  25. La mente es sabia, los olvidos son, o pueden ser, producto de miedos y angustias. Inquietante escrito.
    Un bico, Ñoco.

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  26. Cuánta soledad y silencios podemos alimentar, cuántos nombres olvidados aunque vivan a nuestro lado, cuántas esquinas sin doblar.

    Esto no es un cristal rasgado, es un cristal roto.

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  27. Ñoco, qué pedazo de historia te has marcado tras la apariencia de otra historia...
    Qué de cabos sueltos y sin embargo todos tan atados...
    Qué intenso y sin embargo qué sencillo.
    :)

    ¡Grollea, grollea !

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  28. Magdalena14/3/09 17:47

    Ha sido entrar, leerte, recorrer tus historias, escuchar esta música y echarte de menos un montón.

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  29. precioso microrelato....

    realmente sentí la angustia y el miedo....

    muy bueno, nos vemos un abrazo

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  30. Que digo yo que ahora que esto ya me funciona como es debido podías actualizar, ¿no?
    ¡Vamos, pereza fuera! ;)

    EEEEEEEE

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  31. emotivo texto ñoco, cuando no hay comunicación realmente se pierde todo, hasta la certeza de lo que no es verdad, bonita música, besos

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  32. Bien Una derivación. Quizá el de la funeraria fuera sordo. Un saludo

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  33. La foto ilustra a la perfección tu relato.
    Relato 'made in' del que podrías extraer más de 2 o 3 micro historias.

    A veces 'la máquina de pensar' hace olvidar las 'ellas' y los 'ellos' sin embargo es capaz de recordar, con el tiempo, para que se usaban los pañuelos con la inicial.
    Las llamadas perdidas repetidas siempre producen inquietud.

    Me encantó tu relato múltiple

    1MiRcR

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