7/9/09

305 - El náufrago

ñoco!


Debo ponerle nombre. Inventarlo. No puedo hablar de un desconocido sin previamente saber algo de él. Así pues, le llamaré John Smith, un nombre muy americano… para desubicarlo, un nombre vulgar previsiblemente anónimo para evitar que los lectores traten de averiguar su verdadera personalidad… aunque me pregunto si tendría importancia.


Me lo encontré sentado en un banco. Comienzo a recordar detalles. Un banco de madera que en su día estuvo pintado en color azul europa. El lugar era un tanto raro. Yo no suelo pasar por allí más de un par de veces cada lustro. O si sé la razón. Tal vez sea que ese lugar no me conduce a ninguna parte concreta o, quizá, que la zona sufre una brutal agresión estética que mi ojos repudian.


Me hizo una seña y, extrañado, me acerqué pisando la hierba del mínimo parque. Me sorprendí de la ausencia de duda. Me acerqué. Sí. Ahora lo entiendo mejor. No me lo encontré… me encontró él a mí y por eso me hizo la seña.


Me invitó a sentarme en su banco azul europa al tiempo que me ofrecía un cigarro liado con tabaco de pipa, Dunhill me parece recordar, al mismo tiempo que sacaba de un bolso de piel ajada unos caramelos de menta, una caja de regaliz, cinco chicles La Sara, dos periódicos viejos, unas gafas de sol y un cojín inflable.


A sus pies, una botella de gaseosa semivacía miraba cómo unos gorriones traveseaban en los primeros calores del verano. No tuve que hacer ningún esfuerzo para percatarme de que todo ello formaba parte de un gentil ofrecimiento.


Tomé tres caramelos y un periódico al que agarrarme ante una posible tempestad. Nada tenían que ver unos negros nubarrones que se acercaban muy lentamente, desde el Oeste, desde donde vienen siempre.


Su aspecto no era muy bueno. Me sorprendí teniendo tan conmiserativo pensamiento. Estaba recién afeitado, pero mal, especialmente en las zonas lindantes con unas estrechas patillas. Su mirada era aguda, penetrante, desde sus acuosos y saltones ojos azul grisáceo. El lacio y blanco cabello se dejaba resbalar hasta cerca de los hombros como una cascada nacida en un pálido lago.


Su ropa estaba limpia. No parecía vieja, pero estaba a falta de un buen planchado. Sus zapatos contaban, a quien quisiera escucharles, que habían andado mucho, recogido muchos polvos y lodos, pisado vergeles y eriales… sin que nadie les hubiera hecho una caricia reparadora. Aún así, parecían sonreír pese a las heridas del tiempo.


Un silencio espeso estaba cosido en los mechones del aire. Inusitadamente, algo se rompió. Hubo un claro y un rayo de sol, sólo uno, acarició su nuca iluminando la blanca cabellera alrededor de su cuello. Mis ojos cegaron un momento su rostro, despareciendo su mirada, y se detuvieron en una aureola cenicienta que le invadía sobrenaturalmente.


Y dijo algo… entrecortadamente. Pude entender un “verá usted” que rápidamente sustituyó por un “verás”. Y comenzó.


Vengo del más allá.

Me sonó extraño. Las pocas palabras resonaron como una armonía de Ligeti. No creo que se percatara de mi esbozo de sonrisa o quizá mueca abortada.


No sé si realmente estoy allí todavía, continuó, por eso “le he llamado”. Se corrigió otra vez con un “te he llamado”. Está vez, cortésmente me pidió permiso para tutearme ya que yo sólo era un niño… a sus acuosos ojos.

Hace un tiempo decidí desaparecer, prosiguió. No sé cuánto es ese tiempo. Posiblemente una eternidad, o la eternidad completa. Y te diré más… es probable que todavía esté desaparecido y tú solamente seas una realidad virtual en mi enfermo pensamiento. Si así fuese, créeme que lo siento. De verdad siento que sólo seas un espejo de mi existencia. Existes en tanto yo soy capaz de hablar contigo, o creo que hablo contigo. Francamente, el encontrarte y poder hablar me hace sospechar otra posibilidad. ¿Seré yo el fruto de tu mente? Y antes de llamarte me he palpado, he tomado estas menudencias que te ofrezco. Incluso ojeé esos periódicos para situarme en el tiempo. ¿Sabes que día es hoy? Tengo miedo que esos periódicos estén marcados y cambien su fecha con mi simple mirada y es que… nada de lo que leo me sorprende aún cuando todo sea nuevo para mí.


Hace un tiempo, cuando tomé aquella decisión, me fui a una tienda de submarinismo y compré un traje negro. De neopreno. Me costó trabajo encontrar uno que fuese absolutamente negro, exento de líneas coloridas. También, unas aletas negras. Y ese fue el comienzo de mi viaje. No me preguntes cómo pero una vez en la costa, concretamente, en el borde del muelle al lado del noray donde muchas veces me he sentado a ver pasar los barcos rojinegros de la Cunard, intuí el punto exacto de la negritud en su cualidad absoluta… como si ésta pudiera ser graduada.


Nunca había buceado. Cuando niño, había hecho inmersiones mínimas en aguas someras. Todavía recuerdo las gafas azules y el tubo amarillo canario. No te distraigo. La cuestión es que me dejé caer y sin ningún esfuerzo me encontré en medio de la noche líquida. Supongo que de alguna forma, esa noche densa como mercurio iba penetrando en mi cuerpo y sustituyendo mi sangre… antes roja. Te diría que todo mi organismo se fundía a negro, como en una película de suspense. En algún momento pensé que estaba en un líquido amniótico negro irisado y cálido pero me faltaba algún tipo de arrullo, rumor, murmullo... Pensé por unos breves instantes en la posibilidad de estar atrapado en un agujero negro líquido, pero aquello no era el espacio que imaginaba, voraz devorando el universo, incluso a sí mismo. Mi pensamiento se iba desvaneciendo, perdiendo contornos y adquiriendo la consistencia de un único pensamiento entrópico.


No. No estaba desconcertado, ni preocupado. Había iniciado el viaje sabiendo que quería alcanzar la nada. Quería diluirme en la nada. Ser nada. Me preguntaba acerca de la materia que conforma la nada. De algo estaría hecha y si acaso mi llegada, aportando algo, materia o energía, podría deshacer esa entidad. De alguna forma había divinizado la naditud y mi ferviente deseo de alcanzarla podría acabar con ella. Era algo que no debía permitirme, después del enorme esfuerzo que venía realizando en los últimos años para ser eso, para ser nada. Nada.


El señor Smith seguía hablando indiferente a la existencia de un mundo exterior, indiferente a su interlocutor…

Me fijé ahora que a sus pies había una tabla salitrosa, negruzca y rayada, roída por mil huracanes hambrientos. Me fijé ahora que bajo su camisa blanca se adivinaba un traje de neopreno. El traje. Negro traje de neopreno. Me fijé ahora que, dentro de sus zapatos, que parecían sonreírme, sus calcetines negros no eran calcetines, ni parecían albergar pies. No había forma.

Un pequeño charco negro rodeaba sus zapatos, ahora sin cordones. Algo negro y espeso se extendía lenta pero perceptiblemente bajo ellos acercándose a mis pies.



:::Post 305 - CR 052/090907 – El náufrago
:::foto: 081106-P1020069 - Santander - Noray
:::enlace : La Mirada Ausente - Norays en el puerto

38 comentarios:

  1. Un escalofrío me recorre las pestañas. Parpadeo para quitármelo de encima pero ya se ha enredado de tal forma que su oscuridad me ha penetrado las pupilas y no consigo mirar.

    Te dejo volvoretas azules y me llevo la tristeza.

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  2. Adoro cais é o síbolo do klic o meu blog! Esta foto é pura arte! Abraço

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  3. La foto es espectacular.. pero el relato es escalofriante! Un buen maridaje ;-) Habrá final? Besos

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  4. ¡Mmmmm!, sobrecogedor.

    ¡Ah!, John Smith, como mi camiseta.

    Un saludo iResponsable

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  5. Bonito juego de texturas, para quedarse atrapado en ellas. Me gustan esas descripciones que haces de tus protagonistas y como te vas entremezclando en sus particulares historias. Sigo manteniendo mi postura referente a lo ya dicho en otras ocasiones respecto a tu modo de escribir y de fotografiar :)

    Bicos

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  6. Es que hay muchas formas de naufragar.. te lo dice una que ha sido medio sobreviviente de muchas ;)

    Y sin saber nadar, muchas veces

    Besicos

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  7. en cuanto a la fotografía dire que me gusta, todos los que vivmos o hemos estado en esta ciudad hemos sacado fotografías a esas bolas, me encantan los brillos que te hace el agua.

    En cuanto a lo escrito...no hay palabras.

    Sigue trabajando

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  8. Vaya, vaya, que combinación más estupenda, buen relato, con foto sencilla y bien hecha.... muchas felicidades, de verdad :) Un saludo para ti

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  9. ¿Te ha dado miedo la nada?
    Estupendo relato... intuyes, pero has de ir más allá, mucho más allá... sin miedo...
    Es curioso, me parecería ver alas, alas a las que se ha querido sujetar, pero que vuelan, vuelan porque no hay realidad, sólo son nuestros miedos los que ponen limites a ese infinito, a esa luz que somos... Estupenda también la fotografía, como siempre. Me alegra que te hayas recuperado, si, me alegra mucho.

    Un cariñoso abrazo con florecitas de acebo :)

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  10. È un racconto fantascienza incredibile. Magnifico, e come è abituale col finale inaspectato. Sai che sei anche un buon filosofo? Ti l'ho detto mille volte.
    Mi piace molto la fotografia. Bellissima!

    Ti abbraccio. Un bacione.

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  11. Estoy con Belén, naufragar es más fácil que nevaegar con rumbo. Bonito nombre el de John Smith. Las zapatillas con las que, de pequeño, jugaba al baloncesto. La foto sensacional, como siempre. Un abrazo, ÑOCO LE BOLO.

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  12. En verdad que somos náufragos en la inmensidad de este maravilloso universo y a veces los nombres no importan, sino la historia de ese hombre que ahora vive una nueva vida a la par de la mar.
    Saludos

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  13. Una historia para "La dimensión desconocida". La he leído con arrobo, esperando que Smith desvelara su secreto, y me quedé con las ganas y ese negro espeso que acecha al narrador... inquietante.

    Por suerte la imagen que acompaña al relato es luminosa.

    Besos, Ñoco.

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  14. Aqui una mirona de tu cristal rasgado...encantada de haber llegado hasta él...Volveré otro día
    Besicos.

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  15. Hermosos reflejos y texturas.
    Sin embargo, yo habría equilibrado más en paralelo con el borde inferior el límite del muelle.

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  16. Excelente fotografía y un buen relato como los tuyos, un beso

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  17. increible texto Ñoco! escribes que es una pasada, lo digo como lo pienso, me encantó! dibujas con palabras figuras y cada detalle atrapa, precioso texto y bello noray ilustrándolo!, un abrazote!

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  18. Maravilloso relato amigo Ñoco. No sé si por las palabras, por la fotografía, o por la música en sí misma, pero me he emocionado. Me gusta tu manera de trenzar la palabras. Me gusta leerte, siempre. Y aunque me repita: Marvilloso relato, amigo mío. Mil besitos!!!

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  19. La foto es tan sencilla como linda, será que todo lo que tenga el mar como protagonista, me rechifla.

    Me encantan los destellos, los atardeceres son fantásticos para pillar esa luz.

    Tú naufrago es todo un personaje, lo has construido bien, llegué incluso a ponerle rostro, si señor, bien construido.

    Por cierto, te hice caso y puse a la negrita en blanco y negro, aunque claro, ya sabes, hay gustos para todos.

    un beso, Ñoco

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  20. Entonces...el náufrago de tierra tal vez aguarda aún? Si paso por el mismo sitio, ¿me lo encontraría?
    Un beso para él, para tí y me zambullo desde el noray antes de que me inunde esa materia espesa.

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  21. Fantástica imagem!
    Excelente jogo luz/sombra.

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  22. Si vuelves algún día, en algún momento, instante o distante, si vuelves, digo, que si vuelves a sentirle, verle o acaso extrañarle, dale de mi parte, para su bolsa sobrecagada: una sonrisa tímida, una caricia leve y una lágrima... negra.

    Besanganos para ti

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  23. Inquietante relato para una bella fotografia. Muy bonita tambien la de la mirada ausente. Un abrazo

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  24. Preciosas fotos del puerto, pero aún lo es más la que has pintado en mi retina con tu relato. Saludos.

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  25. Haces magia en reflejos ...
    Lindo post.
    Un beso.
    Sill

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  26. vuelves con fuerza...¿has vuelto? ¿si?
    ya sabes que muchas de mis visitas son "fugaces" y no me da tiempo a leer tanto...
    Mirada la fotografía queda pendiente la lectura

    besotres

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  27. Aunque ya te he dado la bienvenida a mi blog y agradecido tu deferencia por tu visita, el agradecimiento sería incompleto si no visitara los tuyos.

    He de decir que me ha sorprendido. Y lo ha hecho por la calidad de tus fotografías y la de tu narrativa.

    Es un gran blog este tuyo. Por eso, si me lo permites, voy a enlazar tus blogs con los míos para poder seguirte puntualmente.

    Sí, me ha gustado mucho lo que he visto.

    Un cordial saludo.

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  28. Todos somos náufragos, con el alma roída por mil huracanes hambrientos, en el mar de esta vida...
    Besos de sal, mi ñoquito
    (La imagen de la Mirada Ausente es impresionante. Uno se hace a la idea realmente de que los norays mantienen una conversación entre ellos!!!)

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  29. ¡¡Ñoco!!

    Yo no sé si tu historia es de dentro hacia afuera o de fuera a dentro.
    No sé, si lo negro está dentro, os rodea o fluye a vuestro lado. No sé si es hueco o espeso. Tampoco sé, si os ha engullido o emerge del Mr Smith...
    Estoy hecha un galimatías.

    Miro tu preciosa foto, mientras escucho la música super relajante y quizá los destellos del agua me den alguna pista si tengo paciencia.
    Me quedaré un ratito, a ver si hay suerte...

    Siempre es un placer, esperar aquí.

    Montón de besos.

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  30. Te encuentro vagando por otros mundos, ambos parecemos movernos estos días al filo de esa fina linea que separa la realidad de la ficción.

    Y si amigo... al otro lado de la Realidad a veces se encuentra uno mucho mejor.

    Un fuerte abrazo

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  31. He gozado este relato amigo, no cabe duda que es una entrada bien elaborada !

    Abrazos

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  32. Algo negro y espeso... ¿no será la nostalgia de lo que se fue y no se sabe si está, si estará?

    Besucos espesos.
    (Mañana cambio de década! Qué estrés.)

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  33. yo creo que ambos personajes son reflejo de nuestras mentes...
    la duda está en ese algo negro y espeso que se extendía lenta pero perceptiblemente bajo tus pies...¿seremos nosotros mismos??

    En todo caso Ligeti quedará encantado por semejante comparación...

    Que buen relato, si señor...y por supuesto la fotografía (ya sabes que soy seguidora de ellas)

    Nada...besotres y abrazotres

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  34. una imagen sencillapero poderosa, donde se nota la mano del artista
    saludos

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  35. Esta vez nos regalas una imagen sencilla y preciosa a la vez. Sencilla no quiere decir que valga menos, todo lo contrario. Tu foto no necesita más adornos. Está completa tal y como tú la hiciste.
    Y del texto ¿qué puedo decirte?
    No seré precisamente original si digo que me ha dejado descolocada e inquieta pero así es. Me ha dejado una sensación de desasosiego ... Y me temo que con ella me voy a quedar.
    Color azul europa ... qué bueno!!!

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  36. Sí. Sus obras brillan como el cristal sin duda.

    Muchas gracias por los maravillosos paisajes.

    Desde el Lejano Oriente.
    Saludos cordiales.
    ruma

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  37. Un relato con tanta ternura y que a la vez te sobrecoge. Es de esos relatos que le preguntarías al autor ... por qué?
    ...que le pasó?
    ... que quieres decir cuando...?

    Sensacional y la foto.. que decir... me entusiasman los norays y te salió magnífica.

    Tu más que nadie

    1MiRcR

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