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7/12/18

827 - Adivinanza



le resultó imposible resolver la adivinanza

redactó un esquema con un bien afilado lápiz del número 2
con las ideas ya más claras, encendió el ordenador
tecleó unas pocas palabras
en la pantalla, con brillo intermedio, apareció la escueta respuesta

no lo sé
ni idea de lo que es

y pulsó enviar

algo se había perdido en el viaje de lo analógico a lo digital


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827·CR313·181207 · Adivinanza ©2018  
w'417'120829-167-Falsa abstracción ©20
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solución
margarita de una antigua máquina de escribir eléctrica Olivetti

si lo analógico era el lápiz y lo digital los ordenadores
a medio camino estaban las máquinas eléctricas
tal vez con las margaritas nos hayamos dejado más cosas en el camino.

gracias por vuestras ideas
ya veis lo acertados, o no, que andabais

12/4/12

513 - He visto morir las lágrimas





he visto morir las lágrimas
desplomadas del muro
heladas bajo mis pies

crecer margaritas sobre tules de cristal
donde recuerdos herían pieles muertas
recortadas en suave papel

roedores jugando con anillos de oro
alambres tejedores de azules sueños
que el aire abrigaba con tiza multicolor

he visto crótalos sonando mudos
cantos de sirenas varadas en el heno
he visto rozar las sienes
balas de algodón agridulce
y mares alejados de sus puertos
navegando en selvas de cartón
donde un mazo de crines blancas
duerme sueños alocados
de perlas negras en alcohol

un ciervo volante mira con pasmo
tres retratos abrasados por el fuego
y un reloj que señala una hora fatal

he visto la ausencia de mirada
la ceguera del vacío
el desvarío del final


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513·CR151·120412 · He visto morir las lágrimas ©2012  
10111106-05-He visto morir-w ©2011
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6/3/12

505 - El no quería






Me lo explicaron claramente.
Él, no quería.

Su padre había sido maletilla desde muy joven y, a base de mucho tiempo, había llegado a ser mozo de espadas de uno de los toreros más famosos del país del toreo.
La posición del padre, y los largos años de vida alrededor del coso, le habían facilitado tejer un entramado complejo de amistades, afectos y conveniencias.
Él, no quería.

Su padre, dentro de la más legítima aspiración que puede tener un buen padre, deseaba que Rafael llegara a ser lo que él nunca hubiese conseguido, pero si soñado. Sí, soñado, porque su vida entera era un sueño. Se veía, en Rafael, lidiando en Las Ventas, La Maestranza... en todas.
Pero él, él no quería.

Su padre, Manuel, puso todos los medios. En su pequeña casa, en el campo, aprovechando al máximo el mínimo espacio de que disponía, se hizo una pequeña plaza para tientas, a base de tablones de obra, palés y otros restos similares. Incluso, al principio, se hizo un toro con un carrito de la compra de un supermercado, eso sí, convenientemente relleno de papeles de periódicos, con noticias del toreo, y forrado con pieles de distintos animales. Tener una piel de toro hubiese sido su deseo.
Allí, en aquella desastrada plaza, recibió Rafael sus primeras lecciones, de la mano de su padre, y de gente de las plazas que venía a comer las migas que, con nivel de excelencia, preparaba su madre, Doña Remedios.

Rafael, mientras, no quería. Seguía con sus estudios. Así pasó la primaria, secundaria, bachillerato... universidad. Ya era casi antropólogo, su sueño desde tempranas edades.

Manuel, Manolillo para los amigos, continuaba trayendo a su casa toda clase de gente, del mundo del toro por supuesto. Todos hablaban con Rafael. Todos argumentaban. Recibía teoría y práctica, ésta, muy bien explicada por los comentaristas taurinos.
No. No quería. El no quería.

Siempre se había distinguido por una especial sensibilidad que tal vez explicase el hecho de que fuera ecologista, naturista, vegetariano, pacifista... defensor de los derechos de los animales. Sin poder decirlo, casi ni pensarlo... odiaba el mundo del toro.

Y la vida continuó de aquella manera. Él, no quería. Manuel, persistía. Remedios, haciendo migas.

Y llegó el día. Manolo había conseguido una plaza de toros de verdad, con toros de verdad. Él sería el mozo de espadas... y sería su día de gloria, en la persona que más quería: su hijo.

Ya se veía en las noticias, en todos los medios, en la televisión, la radio, los periódicos... en los foros taurinos. Rafael había triunfado. Él había triunfado. Un día apoteósico. Todas las orejas todas. Todos los rabos todos. Miles de objetos al ruedo: peinetas, sombrillas, almohadillas, flores, puros...

Y sí. Sí fue la noticia en todos los medios de comunicación. Hasta trascendió al extranjero. Miles de vídeos fueron colgados en You-Tube. Todos, todos contaron con que gala y donosura había salido al centro de la plaza, y como había esperado al primer toro. Todos contaron su elegancia al dejar la muleta en el suelo y tender, delicadamente, la capa sobre ella. Todos contaron...

Todos contaron como, con una serenidad asombrosa y una tranquilidad difícil de explicar, según las circunstancias, se había dejado empitonar desde la ingle hasta el fondo de su alma... ahora ya libre.


recupero este viejo post, de hace ahora tres años
le sentará bien tomar el aire fresco
y leer vuestras apreciaciones

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505·CR147·120306 · El no quería ©2012  
080106-4330-Liberación-w ©2008
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2/12/11

487 - Disco blando



están desconcertadas
las celdas de mi memoria están

en oscuros recovecos
todo está dormido
antes de ayer será hoy
mañana ya ha pasado
algún día ya he estado
y no recuerdo

mantequilla suave invade los espacios de la memoria
se entremezcla el futuro
se pierde el pasado
¿donde estuve mañana?
¿que pasará ayer?
¿he vivido todo esto alguna vez?
esos huecos
¿esos huecos?
¿que tenían antes?
no recuerdo a dónde se ha ido todo

no sé si había algo, pero algo echo en falta
¿se habrá perdido? ¿lo he perdido?
tal vez ya esté allá y no me he enterado

la linterna no tiene pilas
el fuego está apagado
el sol se ha escondido en los pliegues de Casiopea
¿era Casiopea?

me he perdido
pero la música... sí, la música la oigo todavía


la perla no estaba... todavía lloro por la perla


*

post reeditado
fue publicado en Sólo Para Ti, blog ahora en hibernación
la foto es del borde de una concha de ostra, sin perla
en la Playa Omaha - Normandía (Francia)


la referencia a la perla viene de aquí: Y llamé a las puertas del cielo


487·CR137·111202 · Disco blando ©2011
054·SPT019·071101·Disco blando ©2007
 707071101-C3120-Concha de ostra sin perla-w ©2007

6/10/10

404 - Cincuenta por ciento




Cincuenta. Sí. Cincuenta por ciento.

Sabía él, sobradamente, el significado de ‘cincuenta por ciento’. Lo imaginaba. De cien de algo, cincuenta. De diez, cinco. De dos, una. Sí. Lo sabía. Y también, que era como un cara y cruz… o, mejor dicho, cara o cruz. Y en la ruleta, rojas o negras. Pares o impares, también. No. No era como en la lotería, donde las probabilidades eran pocas. Ah, y la margarita deshojada. Si, no, si, no…

Cincuenta por ciento. Cuando se lo dijeron, su cabeza no pudo comprender la magnitud del significado. O no quiso. Sólo un gesto de estupor quebró su rostro. Lo quebró por dentro y, paulatinamente, lo fue resquebrajando hasta asomar su conciencia, reflejada en un cristal agrietado.

Cuando, poco a poco, muy poco a poco, fue comprendiendo el significado, también fue  comprendiendo, claramente, y no quería, que cada astilla de ese porcentaje, que le penetraba, deshacía un atisbo de la realidad, tal como había sido para él hasta esos momentos. Su cerebro se convertía en una gelatina espesa donde ni la confusión más extrema podría reinar.

Cincuenta por ciento. No se puede jugar con él… En determinados casos, sucede que ese cincuenta se convierte en un infinito que no consigue cabalgar el mundo, su mundo. Sólo lo destruye, del mismo modo en el que se destruyen las pompas de jabón, cuando se desencadena sobre ellas el cierzo… o un erizo pretende acariciarlas.

Sólo lo destruye. Y ya queda menos para la nada infinita.


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404·CR149·101006 · Cincuenta por ciento ©2010  
400'100917-006-Cien alubias-©2010
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1/10/10

402 - Paralelos




corrían los caminos paralelos
a ver quien llegaba antes
sin saber
que nunca se encontrarían…

por simple definición




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402·CR193·101001 · Paralelos ©2010  
400100922-P1040201-Paralelos-w ©2010
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Marina me envió estas palabras
todo un poema a la incomunicación… por ejemplo
y ha sido un placer el poder encontrarle la imagen adecuada
o al menos, haberlo intentado

ella está aquí, en el umbral de la noche



9/4/10

360 - Acción - Reacción





a la acción... reacción
a la represión... libertad

y después de la lluvia
cuando el agua ha empapado la sensibilidad hasta su médula

la reparación
la restitución
la justicia

la memoria histórica es más que un simple recuerdo
mucho más que eso



360
Acción - Reacción · CR076/100409
foto 100320-Presa en Cain-Garganta del Cares
Canon 50D/18-200 - 0.6 seg · f/22 · 18mm* · EXIF

fotografía realizada a la entrada de Caín (León)
punto medio de la Garganta Divina
que discurre en Asturias y León
fotos

4/5/09

278 - Bichos




Aquellos extraños bichos, diminutos bichos, llegaron a mi piel. No recuerdo cuando pero, al mirarlos, los encontraba familiares. Me parecía reconocerlos como algo mío. No obstante, su llegada, aunque incomprensible, no dejó de ser un gran acontecimiento.

Los veía pasar por el dorso de mi mano mientras escribía. En algunas ocasiones, tenía la sensación de que eran ellos los que movían el lápiz del número 1 que siempre utilizo para escribir. Número 1 o B, de dureza, aunque esa dureza diese igual, ya que yo nunca borro nada de lo que escribo… si es que no escribían ellos.

Su longitud, la de cada uno de esos bichos, era de un quinto de milímetro. Tal vez hubiesen escogido esa longitud sabedores que, por debajo de esa medida, yo no distingo longitudes exactas. Eran negro acorazado azabache. Rápidos.

Algunas veces, me producían una sensación de agradable cosquilleo. No ahora. Ya no.

Mientras su vida se desarrolló en el dorso de mi mano, no hubo problema alguno, pero ahora la situación había cambiado. Algunos de ellos se habían deslizado hasta la pierna, donde apoyo la libreta imaginaria en la que podría tomar notas. Taladrando el pantalón, algo que no sé a ciencia cierta cuándo lo hicieron, ni cuánto trabajo les habría costado, llegaron a mi piel.

Ya no, decía. Ya no me producían un placentero cosquilleo dado que, con inusitada violencia y persistencia, taladraron mi piel y comenzaron a trazar un intrincado y complejo laberinto de galerías por los que los “veía” deslizarse. Y "veía" el sonido que producían. Realmente, los sentía. Y ahora, dado que antes no les había prestado la suficiente atención, sentía sus siete diminutos pares de patas corriendo por esas galerías bajo mi piel. Había llegado a una conclusión: con siete pares de patas no eran insectos, ni tampoco arácnidos... y no llegaban a miriápodos.

Ya no, decía. No me producían un cosquilleo placentero. Era una sensación ahora insoportable, aún así descriptible. No he podido hacer conjeturas acerca de las posibles actividades que desarrollaban bajo mi piel, pero el caso es que no se movían en una zona determinada, con contornos precisos. Ni siquiera, que desde esa zona tan concreta pudieran ir extendiéndose.

No era así, como podía figurármelo. Ahora constato una realidad. Suelen desarrollar su actividad, cualquiera que sea, en zonas claramente delimitadas, zonas no muy grandes, de unos cien centímetros cuadrados o un poco más, zonas bastante precisas, de contorno muy definido pero irregular. En estos momentos, su actividad está localizada en la zona exterior de la pierna izquierda, a medio camino entre la cadera y la rótula. Tal vez en unas horas cese, tal vez en unas horas, o días, aparezcan en otra zona de mi cuerpo. Y no encuentro solución alguna. No es un picor. Rascar no es un alivio.

En mis últimas observaciones, había podido comprobar que sus zonas preferidas eran los brazos y piernas, y que su frenética actividad tenía periodos de descanso pero, ahora, no hace mucho tiempo, he notado un salto cualitativo inquietante. Al menos, turbador en tanto que me atañe tan directamente, sin que, todavía, no haya evaluado concienzudamente sus implicaciones y consecuencias. La cuestión es que… acaban de llegar al cuero cabelludo, especialmente, en las zonas parietales donde la piel, al menos la mía, es más fina. Ellos, estos condenados bichos, cavan millones de galerías. Millones puede ser una exageración, pero a mí me lo parecen.

Todavía recuerdo mi niñez, cuando podía llenar hojas y hojas de papel blanco en las que dibujaba, con bastante detalle, con tinta china, millones de galerías. Sí. Otra exageración. El caso es que, en aquellas galerías subterráneas, hacía que se desarrollasen actividades inusitadas. Innumerables personajes corrían por ellas. Tanques y otros vehículos de guerra… incluso barcos y submarinos, dado que aquellas galerías también albergaban lagos y salidas directas al mar. Pero esto sucedía en mi niñez, que paulatinamente estoy abandonando. Y es este pensamiento, el de aquellas intrincadas galerías y grutas, el que me hace sopesar la posibilidad de que algo así esté ocurriendo dentro de mí... sin que sea yo quién las dibuje.

Retomando mis preocupaciones, ese asalto a mi cuero cabelludo, me hace temer que esos laboriosos bichos puedan iniciar pequeñas trepanaciones del cráneo con probables consecuencias para mis ideas. No creo que me convenga una fuga de las mismas, dado que el repertorio del que dispongo no es muy abultado. Una lobotomía no me parece aconsejable en esta etapa de mi existencia aunque, por otra parte, pudiera ser interesante una entrada masiva de nuevas ideas o pensamientos… dado que el repertorio del que dispongo actualmente no es muy abultado. Sí. Se nota que repito las ideas.

No sé que desear. Tampoco sé cuánto tiempo piensan vivir en mí estos bichitos. Estoy desarmado. No sé cómo eliminarlos… ni siquiera sé si debiera eliminarlos. A estas alturas ya les he tomado un cierto afecto. Creo que debo adquirir una cierta calma, para seguir sus movimientos y evolución. También creo que una medida prudente sería ponerles un nombre colectivo, de momento en tanto no los vaya conociendo uno a uno. Tal vez, con identidad, ya sabría cómo tratarlos.




:::Post 278 CR 043/090504 - Bichos
:::foto: 090315-C0568 - Madera descompuesta
:::EXIF: Canon S3IS - f/3.5 - 1/807 seg - 106* mm - 0.00 eV - Sin trípode - Sin flash
:::enlace: La Mirada Ausente - Óxido emergente

10/4/09

267 - La senda de alambre





por la senda de alambre
cuelgan penas
rojo que arde
aúlla el lobo
nunca es tarde
te apresa el hambre.

por la senda de alambre
una vida pende
tarde cierran
las estrellas
hienas pasean el cielo
la luz que de ellas parte

por la senda de alambre
una gota se derrama
y en una vuelta de tuerca
mientras sisea la víbora
cuatros ligeros gemidos
sabes que son de sangre

por la senda de alambre
donde pierdes el hilo
notas que el filo
donde apoyas las palabras
vida
muerte
es cortante

.

.

:::Post 267 CR 040/090410-1 - La senda de alambre
:::foto: 090215-C0502 - Alambre retorcido
:::Canon S3IS - f/2.7 - 1/60 seg - 6 mm*

4/4/09

265 - Highway to Hell and back to Heaven




Cris (Pintando en positivo) ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Highway to Hell" (La Mirada Ausente):

¿Sabías que si cambias los colores en esa foto podría ser igualmente una autopista hacia el cielo? y tú dirás, ¡pero si son tablones oscuros entrecruzados!, ya, pero en este momento de mi vida son como haces de luz, todo depende del color con que lo veas, yo veo haces de luz sobre una plataforma plateada de azules, brillos, mar y sol y con esa música de paz y esperanza que escucho, ¡perfecto paisaje! y la foto muy buena por cierto, total de hell a heaven solo hay un cambio de tres letritas, ¿no? :-)


Y claro...¡cómo iba a negarme a cambiar tres letritas de nada! Al fin y al cabo, cielo e infierno están interconectados, muy interconectados (viajo continuamente de uno a otro lado). Además, ella (Contando en posititivo) se molestó en transformar mi infierno en cielo. Ya véis la foto, su foto.
Ahora, lo tenéis fácil. Podéis escoger.
Hell or Heaven. Incluso, como yo, vivir en ambos lugares a la vez, andando "por la senda de alambre".

Vuestra es la opción.

................................ Ah!!! ... Cris. Gracias.



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:::Post 265 CR 039/0900404 - Highway to Heaven (CRIS) / LMA: 074/090330 - Highway to Hell
:::foto: 080131-C4943 - Regletas - Fotografía modificada por Cris (Copito de Nieve)
:::Canon S3IS - f/2.7 - 1/159 seg - 6 mm

22/3/09

259 - Sonidos resbalando



Todos aquellos sonidos que veía deslizarse por las paredes, inundaban la habitación. Ahora sabía el origen de su claustrofobia.

Ya, desde muy pequeño, pudo ver como el primer grito de su nacimiento, su propio grito, mezclado con el de su madre, resbalaba paredes adentro hacia el útero que lo había resguardado aquellos 277 días.

Y ahora… todos aquellos sonidos resbalaban paredes abajo. Los veía deslizarse hasta llegar al suelo. Y veía como, poco a poco, los sonidos se iban acumulando, ocupando todo el espacio… y subiendo, subiendo.

Y se oía inundándose de sonidos. Y los veía. Primero los pies, ahora las pantorrillas. Y los sonidos crecían como crecía su angustia.

No podía estar en ningún lugar cerrado. En poco tiempo los sonidos comenzaban a ascender. Ahora las rodillas, ahora las caderas… y tenía que correr a una ventana para que pudieran escapar… o una puerta…

Cuando caía en una trampa, cuando la habitación no tenía una ventana abierta, los sonidos llegaban al pecho, ahora a los hombros… y la angustia era atroz pese a conocer el desenlace.

Sí. Lo sabía. Sabía que era algo cíclico, lo que no evitaba que tuviera que estar cerca de una puerta o una ventana.

Y todos los sonidos se deslizaban, resbalaban, paredes abajo hasta inundarlo todo. Ahora en el cuello, ahora en las orejas…

Y se completaba el ciclo. Veía ahora a los sonidos sumirse, por sus oídos abajo… y recuperaba la paz. Paz sufrida en esos últimos momentos ya que, mientras esos sonidos resbalaban dentro de su cuerpo hacia un agujero negro que contenía todo el universo, se daba cuenta de que arriba, solo un poco más arriba, su cerebro estaba emitiendo nuevos sonidos que, llegando a las paredes comenzaban a resbalar hasta inundarlo todo. Un ciclo eterno, cuando él tenía pavor de la eternidad.

En sus últimas voluntades había dispuesto su deseo de ser cremado. Nunca escribió que su deseo real era el de no continuar viendo sonidos que resbalaban paredes abajo hasta inundarlo todo. Realmente… no podía soportar la idea de que, encerrado en un ataúd, pudiera pasarse la eternidad viendo los sonidos resbalando paredes abajo hasta inundarlo todo. Inundándole.

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:::Post 259 CR 038/090322 - Sonidos resbalando
:::foto: 071006-C2873 - Alumbrado público
:::Canon S3IS - f/2.7 - 1/4 seg - 6 mm

16/12/08

214 - Cien Mil Dieciséis







cien mil puñales de duro hielo
atravesaron mi mente
atravesaron mi corazón
atravesaron…
de hielo
el dieciséis

cien mil de frío hielo puñales
cien mil
anticipando el comienzo de un largo invierno
cien mil

cien mil primaveras muertas
veranos heladores
otoños vanos…
invierno.

el dieciséis

maldito

cien mil puñales de duro hielo
cruel y frío
oponiéndose al deshielo
.
y ella…
¿ella?

resistiendo el hielo


dedicado a casj
reina de Ayer, Hoy y Mañana

Post 214 - CR021/081216 - Cien Mil Dieciséis (SPT 083/071216 - WAST 070809)
foto: 071201 - M
úsica: Ligeti Trio Horn violín piano - I. Andantino con tenerezza
English version: One hundred thousand and sixteen