27.3.10

357 - Dos velocidades





la velocidad de un móvil es inversamente proporcional a su masa corporal
e inversamente lo es, también
a la temperatura ambiente y calor del pavimento

ante un helado al otro lado de la calle
la regla muta, invariablemente, a variable
y la experiencia muestra resultados aleatorios

un coche inicia la marcha hacia el frío
en tanto
un fantasma huido de la ‘teoría de cuerdas’
pregunta por su casa
y pide que el suyo,
el helado,
sea de limón de Novales con jaspeado escocés


ÑLB is a well-known Quantum Physicist at OVNM University




357
Dos velocidades · CR074/100328
foto 090516-C1806-Washington DC - Dos velocidades
Canon PowerShot S3IS - 1/125seg · f/3.5 · 50.7mm*

observaciones para gente que observa:
el niño del cochecito, por ser de menor peso
debiera adquirir mayor velocidad que los demás componentes del grupo
sin embargo no es así, es algo imposible, al no tener, de momento, el carnet de conducir

17.3.10

354 - Primos





Sus recuerdos se remontaban, y ya le parecía algo normal, a una edad próxima a los seis meses.


Aquel día era festivo. Recordaba que sus padres iban vestidos de una manera mucho más formal que el resto de los días. El sol se ocultaba, de vez en cuando, entre nubes blanquecinas de escasa consistencia. Por las flores de la camelia, suponía que debía ser finales de Febrero. Ahora reconocía el significado de febrerillo el loco.

Sus evocaciones eran precisas. Recordaba que lo habían vestido con prendas de color azul. Desde su cochecito sacó la conclusión, viendo a otros, también de azul, que su color era lo normal en aquella época gris. Y ellas… de rosa. Sus padres parecían ser muy convencionales. O no, puesto que llevaba puesto un gorrito de lana, rojo, con un pon-pon amarillo canario… que le traía a la memoria el canario que estaba en su jaula de madera, en la ventana de la cocina. Lo recordaba, por las noches, a resguardo, encima de la nevera… en su jaula con la puerta abierta.

Revivía, ahora, aquel momento, en el parque de las palmeras, con la fuente y estanque de las ocas y gansos… y el pavo real con las dos gallinas de Guinea paseando entre los magnolios. Claro que lo recordaba. Recordaba el instante. Había arrancado a llorar, escandalosamente. Ni su madre, ni su padre, ni la gente que empezaba a arremolinarse a su alrededor, eran capaces de saber la causa de tan obstinado llanto. Ni él mismo sabía la causa.

Cuando la situación ya era angustiosa, cuando estaba en su punto álgido… apareció ella.

Aquella dama, vestida de extrañas maneras, por lo que él podía apreciar, desentonando entre la gente que la rodeaba, se acercó silenciosa y pausadamente, tal como lo hacen las primaveras empujando a los inviernos, y se inclinó, muy poquito, y mirándole a los ojos, en voz muy queda comenzó a recitarle, 7, 659, 283, 31, 971, 2, 227, 5, 379, 919, 113, 643, 47, 89, 97, 409, 263, 11, 433, 521, 523, 541, 181, 19, 3, 13, 17, 991, 997…

Recordaba cómo, poco a poco, del modo en el que el invierno se deja empujar por la primavera y los primeros brotes estallan en el aire, invadiéndolo de olores… se fue quedando dormido.


En un diván del lujoso hotel, mientras oía crepitar el fuego de una apartada chimenea, apartó de si los pensamientos que le sobrevenían y se concentró en el día actual. Estaba en aquella ciudad de norte de Europa donde las letras eran coronadas con signos que no existían en su lengua. No le suponía dificultad alguna escribir en esa lengua, hasta pensar en ella le resultaba fácil. Solamente le hacían gracia esas letras llenas de figurados sombreros que se paseaban entre las palabras.

Dentro de breves horas, horas de menor duración de lo habitual en días cortos, cómo el sol de esas latitudes, subiría a un escenario y, ante un nutrido y selecto público, ante las más privilegiadas mentes del mundo del pensamiento, comenzaría su disertación sobre números. Realmente, en los programas, su disertación estaba titulada como “Cuatro milenios de influencias ocultas” y un pie aclaratorio “Gnoseología de las verdades y creencias sobre influencia de los números primos en la conducta de los seres vivos”

Y llegado el momento, muy emocionado, después de haber saludado a la concurrencia en cinco idiomas, y disculpándose por su incompetencia en los restantes, comenzó su disertación diciendo:

2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37, 41, 43, 47, 53, 59, 61, 67, 71, 73, 79, 83, 89, 97, 101, 103, 107, 109, 113, 127, 131, 137, 139, 149, 151, 157, 163, 167, 173, 179, 181, 191, 193, 197, 199, 211, 223, 227, 229, 233, 239, 241, 251, 257, 263, 269, 271, 277, 281, 283, 293, 307, 311, 313, 317, 331, 337, 347, 349, 353, 359, 367, 373, 379, 383, 389, 397, 401, 409, 419, 421, 431, 433, 439, 443, 449, 457, 461, 463, 467, 479, 487, 491, 499, 503, 509, 521, 523, 541, 547, 557, 563, 569, 571, 577, 587, 593, 599, 601, 607, 613, 617, 619, 631, 641, 643, 647, 653, 659, 661, 673, 677, 683, 691, 701, 709, 719, 727, 733, 739, 743, 751, 757, 761, 769, 773, 787, 797, 809, 811, 821, 823, 827, 829, 839, 853, 857, 859, 863, 877, 881, 883, 887, 907, 911, 919, 929, 937, 941, 947, 953, 967, 971, 977, 983, 991, 997…

Cuando llegó al 19.249×213018586, con sus 13.918.990 cifras, el mayor número primo hasta esa fecha conocido…. la ovación fue estruendosa.

Algunas lágrimas, conmovidas...

saltaron al escenario.






354
Números primos · CR073/100317
foto 100317-C0000 - fotocomposición numérica

tenía que haberme nacido un diecisiete, mi número preferido
pero mi madre me nació mañana, sólo unas horas de retraso
así que este post no sale mañana
el diecisiete es mi número preferido
¿no?
ah, el diecisiete también es primo... como marzo

8.3.10

352 - C-ER-O-DI-ECI-S-ÉI-S






rotos

iba a ser para siempre
siempre… sólo existe en los diccionarios

¿y esas quemaduras en tus brazos?
¿y los moratones escondidos, de la niña?

para siempre
iba a ser
pero sangra en añicos el alma
las almas
para siempre iba a ser

fuerte, duro, acerado
furia violenta
estallan cristales ruido en portales
puños
miradas como patadas
patadas
huidas vanas, con ella en brazos
ojos licuados de soles abiertos

… testigos

ahora… sólo pedazos
lágrimas rojas
miradas tristes lamiendo cristales
cristales
iba, para siempre, ser

aquel sueño de primavera

·

016
llama
016
esperan tu llamada
016
no calles



352
C-ER-O-DI-ECI-S-ÉI-S · CR072/100308
foto 091129-A1917 - Rotos
Canon 50D - 1/250seg · f/9 · 50mm* · Iso 3200

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