
Dos bancos, un tamarindo, dos bancos un tamarindo, dos bancos un tamarindo... Mañana fresca del, recién caído del calendario, otoño.
Suelo mojado. Dos bancos, un tamarindo. En el paso de peatones espera una mujer, joven, en una postura comprometida deseando ver al mismo tiempo el permisivo verde semáforo y el azul acerado de la mañana en la bahía a sus espaldas. Sin charcos. Dos bancos un tamarindo dos bancos, interrumpidos ocasionalmente por una papelera parisina.
Un señor maduro, arrastra su cuerpo en un penoso esfuerzo por aparentar que corre. El mp3, o mp4 posible, le proporciona un aire distraído. Me gustaría, dos bancos un tamarindo dos bancos un tamarindo, saber que es lo que está escuchando. Yo, algo de Steve Reich, minimalismo repetitivo, dos bancos un tamarindo, minimalismo repetitivo. Sí, siempre parece lo mismo, pero no. Me gusta Steve dos bancos un tamarindo Reich.
La bahía plácida deja ver al sur una locomotora Stevenson de 1868 (por ejemplo), huyendo sobre el verde intenso urgentemente hacia el oeste, personificada en la figura de una industria que emite grandes nubes de algodón azucarado, con vaya a saber qué cosas, empujadas por el viento de la lluvia hacia donde tendría que salir el sol cada día. Gruesas y negras nubes lo tapan ahora. Dos bancos, un tamarindo, alineados al tresbolillo forman un bosque de árboles que son y árboles que han sido.
Uno de los raqueros mira pensativo.
El bus 10, ¿o era el 14?, pasa con sus cristales empañados por los pensamientos de gentes que todavía no se han enterado de la razón de estar allí... tan apretados. Dos bancos un tamarindo... aparca un coche, sale una persona, ¿qué más da el asl? hablando por su móvil, dos bancos un tamarindo, de penúltima generación, diciendo algo inintiligible, no por el volumen, sino por la estulticia fuera de toda sospecha.
Miro al suelo. Sé que pronto habrá de secarse. Va apareciendo más gente. Ya recuerdo, asl, sí, age, sex, locate. Dos bancos un tamarindo dos bancos un tamarindo.
Una joven ucraniana, ¿es importante?, no se lo pregunté, arrastra una pesada maleta color fucsia con incrustaciones plateadas. Deduzco que viene andando desde la cercana, ¿cercana con esa maleta? estación. Dos árboles un tamarindo. Se están acabando los tamarindos ¿a dónde irá?. Chaqueta corta de piel, minifalda blanca, medias negras, zapatos de medio tacón, ¿qué llevaba debajo de la chaqueta?
Se acabaron los tamarindos. Se acabaron los bancos. En el Palacete hay una exposición titulada Vísteme. No es la hora todavía. Me quedo con el deseo de vestir a alguien.
Estúpidamente, el riego automático está funcionando, el riego automático está funcionando, mientras pasa un hombre de mediana edad, katiuscas, impermeable, gorro, cesto de mimbre, caña de pescar... ya supongo lo que va hacer, tiene el muelle a cuatro metros, el riego automático está funcionando.
¿Sé lo que voy a hacer yo? Tres coches hacia el este, cinco hacia el oeste, cuatro hacia el este, uno hacia el oeste, siete hacia el este, doce hacia el oeste ¿doce u once?. Sospecho que estoy que estoy perdiendo la concentración.
Creo que debo desandar el camino.
Tal vez empecé mal. Creo que era un tamarindo dos bancos un tamarindo dos bancos un tamarindo...
Enfrente, y lo dejo para otro día, por la acera, debe ser algo como quince plátanos un banco, doce plátanos un banco y etc. Bueno, más plátanos que bancos, se nota a simple vista. Estoy cansado. Los plátanos comienzan a amarillear. Los plátanos comienzan.
La próxima vez llevaré un papel y algo para marcar y algo para marcar.
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| Dos bancos y un tamarindo · CR084/100622 2007-C2706-Dos bancos y un tamarindo en la Bahía de Santander - sin datos exif 2007-C0154-Nubes B&W en la bahía · 1/2000 - f/8 · 6mm* · -0.67eV Canon PowerShot S3IS publiqué este post, ahora recuperado, en OVNM el 3 de octubre de 2007 tuve que esperar a un día de niebla para hacer la primera foto era imprescindible la niebla como metáfora de la confusión del personaje del relato |


